5 Maneras de enamorarte del proceso, más que de la meta en sí

¿Ya habías oído sobre esta idea de “enamorarte del proceso más que de la meta en sí”?

También puedes escucharlo directamente desde Spotify, Ivoox, Google Play Music, Stitcher y Spreaker.

Es un hecho que como seres humanos nos enfocamos más en la meta y el proceso siempre lo vemos como algo tedioso: que se va a sufrir, que será difícil, que llevará tiempo… Y son precisamente estas cuestiones las que hacen que lo termines abandonando y que tu meta sea, sólo eso, una meta. 

Por ejemplo, cuando te pones a dieta: sabes que te vas ver y sentir mejor sin esos kilitos de más, ¿cierto? Pero también sabes que vas a tener que dejar de comer esos alimentos que te gustan, y mucho, como pasteles de chocolate, dulces, alcohol, etc. 

O si estás por emprender un negocio, te encanta la idea final de ser tu propio jefe, de verte llevando tu propio negocio, de saber que creaste algo por ti mismo, y que además, está dando frutos. Pero, ¿qué hay del proceso? El proceso definitivamente no va a ser fácil… y la cuestión es que, si no te gusta, si literalmente no te enamoras del mismo, lo vas a terminar dejando. 

El camino al éxito está en amar el proceso, no la recompensa en sí. –Mayneza Click To Tweet

enamorarte del proceso mas que de la meta

¿La recompensa? ¡Sí! Aquellas cosas que el proceso termina dando: como un coche del año, un jet privado, una casa, el viaje de tus sueños, dinero, ¡ponle el nombre que quieras! 

Pero si aprendes a amar los procesos, los mismos resultados van a ser la recompensa. 

Igual y estás pensando: 

“Ok. Amar el proceso. ¡Suena bonito! Pero ya llevado a la práctica, ¿cómo puedo hacerle para que me apasione el proceso de trabajar, de caerme, de levantarme, de aprender…?” 

¡Y tienes toda la razón! Nos gusta ver la medalla o el trofeo, pero no siempre nos detenemos a pensar qué fue lo que tuvo que hacer y sacrificar la otra persona para poder llegar hasta ahí. En todos esas frustraciones, desencantos, develadas, dudas, inseguridades, errores, y demás. 

Te voy a platicar algo.

Yo siempre que oía a celebridades como Gary Vaynerchuk decir esto, me quedaba con la duda sobre cómo poder bajar esta idea a la realidad. En otras palabras, ¿qué acciones puntuales pudiera yo llevar a cabo para poder saborear el proceso y no sufrirlo?

No me imaginaba como me tenía que gustar la idea de levantarte temprano para trabajar en mis metas porque, a decir verdad, no me gusta madrugar.

¿Y cómo se supone que me guste de un momento a otro por el simple hecho de que alguien me diga “disfruta el proceso”? Es como cuando estás triste y te dicen “no estés triste”. El simple hecho de que te lo digan no cambia nada, ¿estás de acuerdo? 

O me sentía abrumada tan sólo de pensar en todo lo que me faltaba hacer para llegar a cierto objetivo y todo lo que eso iba a requerir de mí. ¿Ahora se supone que debo decirme “no te sientas abrumada y ámalo”? ¿Y con eso ya?

Así que pues, en resumen, no se me hacía tan realista este concepto hasta que encontré cinco formas o maneras de amar el viaje más allá que el destino. Y te las voy a compartir a continuación.

1. Haz algo que realmente te apasione

Querido, querida:

Todas tus metas, y los proceso que conllevan las mismas, deberían de apasionarte. De lo contrario, es un indicador de que no estás cumpliendo tus propios sueños, sino los de alguien más. 

Convierte tu pasión en tu proyecto de vida. 

Hay una frase que dice:

“Si no puedes figurar tu propósito de vida, encuentra tu pasión. Tu pasión te llevará justo a tu propósito” –Bishop T.D. Jakes Click To Tweet

Así que haz algo que te verdaderamente te haga feliz porque si ya le vas a dedicar tiempo, esfuerzo, –y si nos vemos más dramáticos: sudor y lágrimas–, pues por lo menos que sea algo que te guste y en lo que seas bueno. 

Créeme, esa mezcla de talento y pasión siempre acaba bien. 

2. Ama la mejora continua

El proceso te va a enamorar cuando aprendes a amar el hecho de que eres una mejor persona que la que fuiste ayer. 

No hay nada como comparar lo que eras al inicio con lo que te convertiste después.

Dedica tiempo en tu día para reflexionar y darte cuenta de lo que has aprendido. Piensa en las cosas que te han hecho una mejor persona o una persona más capaz y competente.

Ese, es el mejor regalo. ¿O no?

Tu perspectiva cambia cuando sabes que lo que no es triunfo, es aprendizaje, y que este aprendizaje es igual de importante para alcanzar el éxito en cualquier ámbito de tu vida. 

3. Lo que no mata te hace más fuerte

No huir de los obstáculos y no renunciar te hace un guerrero o una guerrera. Y definitivamente necesitas a ese guerrero, a esa guerrera; no sólo para esa meta que tienes ahorita en mente, sino para cualquier otra que se te ocurra. 

¿Cómo le vas a pedir a alguien que corra un maratón si nunca ha corrido ni siquiera una carrera de 5 kilómetros? ¡Aquí es igual! ¿Cómo te vas a pedir no desertar ante un objetivo si nunca has permanecido constante a uno?

Los procesos fueron diseñados para fortalecerte y enriquecerte. Y de hecho, a veces llegan a dejar mucho más que la recompensa en sí.

Puede que en un par de años el auto de tus sueños, por el que tanto trabajaste, se devalúe… Pero lo que nunca se irá será el hábito de disciplina y dedicación que instauraste en el proceso para conseguirlo. ¿Me explico?

4. Crea mecanismos de incentivos

Si sabes que hay algo del proceso que no te gusta hacer, piensa en cómo puedes animarte a hacerlo a través de incentivos. 

Por ejemplo, si te levantas a las 6:00 am para trabajar, puedes tomarte una hora libre al día para hacer lo que tú quieras.

Te puede interesar: 10 Ladrones de tiempo que amenazan tu productividad

O si tienes cierto logro, te puedes regalar un cenita en ese lugar que tanto te gusta…

Y así te pueden venir mil ideas a la mente.

Entonces piensa en estos premios que te puedes dar cuando hagas esas partes tediosas del proceso o que de plano no hay ni cómo agarrarles el gusto… 

5. Ten presente por qué quieres alcanzar cierto sueño, meta u objetivo

A menudo nos enfrascamos tanto en los pendientes del día a día que se nos olvida el motivo o la razón que está detrás de la meta que esperamos alcanzar. Tenerla presente a diario sin duda nos mantendrá, no sólo más motivados, sino también más enfocados. 

Por ejemplo, la meta de un padre de familia puede ser ganar más dinero para darle a sus seres queridos una mejor calidad de vida o más oportunidades. Y el tener este componente emocional tiene una gran importancia para él, así que recordarlo a diario lo ayudará a no perder el foco y estar motivado para conseguirlo. 

Si es necesario, hasta puedes colocar una fotografía o algo relativo que te recuerde constantemente ese motivo, o esa razón especial, por la cual decidiste emprender el viaje para cumplir cierta meta. 

A través de estas 5 maneras es como puedes amar la trama más que el desenlace, sí, así como dice la canción de Jorge Drexler.

Espero que este post te haya servido para bajar más esta idea –algo utópica a decir verdad–, de amar el camino, más que el destino. 

Aplicando estas 5 formas que mencionamos verás que poco a poco el proceso se convertirá en el protagonista más importante de tu historia. Comenzarás a amarlo y no a sufrirlo. 

Comparte esta publicación con aquellos que sepas que les gustará o que les servirá.

Otras publicaciones relacionadas que te pueden interesar son:

¿Quieres que te avise cuando publique más contenidos como este?

Suscribirte en el siguiente formulario para que no te los pierdas:

 

¡Déjame tus comentarios!