La causa más frecuente por la cual los objetivos no suelen cumplirse responde a un mal establecimiento de los mismos.

Así es. El éxito o fracaso del cumplimiento de un objetivo se puede predecir desde el primer momento: justo a la hora de formularlos.

Errores establecer objetivos - objetivos inteligentes SMART

Qué piensas de este objetivo: “Este año aumentaré las ganancias de mi negocio”

Objetivos como ese están destinados a fracasar… Y no quiere decir que no se vaya a incrementar la rentabilidad del negocio, puede que sí, pero la cuestión es que no tendrá el impacto deseado. Tan sólo piensa en estas cuestiones:

  • ¿Cuánto se necesitarán incrementar las ventas para obtener el crecimiento de negocio esperado?
  • ¿Cuál debe ser el incremento mensual promedio para poder llegar a esa cantidad anual?
  • ¿Cómo se asegurará que ese incremento sea retador, y a la vez, realista?

Aunque no lo creas, cuestiones como estas pueden (y deben) plasmarse en tus objetivos y tenerse en mente desde el inicio. De lo contrario, al final del día puede que sí se incrementen las ganancias, pero resultó que los gastos también se elevaron y entonces no hubo un crecimiento de negocio como tal. ¿Me explico?

Y esto no sólo ocurre en el ámbito empresarial.

Veamos otro ejemplo:

Cualquiera podría decir “Este año voy a bajar de peso”. Ok, sí. Puede ser que esa persona baje 3 kilos, pero aún así, todavía no está dentro de su peso ideal ni se ve como quisiera. ¿Cumplió su objetivo? Podría parecer que sí porque al final de cuentas bajó de peso, pero la realidad es que todavía no está dentro de un peso saludable ni logra verse y sentirse bien.

Así que vamos a ver concretamente cuáles son los errores más comunes a la hora de planear, crear y establecer objetivos para que desde el principio inicies con el pie derecho y asegures su viabilidad.

 

1. Crear muchos objetivos

Como diría Confucio, “la persona que persigue dos conejos no atrapa ninguno”.

Y esto no quiere decir que no puedas tener más de un objetivo, pero tampoco te pases…

Recuerda que la capacidad de enfoque es clave para garantizar su cumplimiento.

Lo recomendable es tener de 3 a 5 objetivos (no más de 10).

Pero como todo, dependerá del contexto: si se trata de objetivos personales, de objetivos para tu puesto de trabajo u objetivos que asignarás a los miembros de tu equipo. En unos tendrás más tiempo para trabajar y en otros no tanto.

La cuestión es que no te satures de objetivos porque si persigues muchos a la vez, tu atención y esfuerzo se dividirán en partes mucho más pequeñas que definitivamente no serán suficientes para lograr ni uno.

 

2. No priorizar los objetivos

Aunque a simple vista pueda parecer que todos los objetivos son importantes, la realidad es que unos son más vitales que otros.

Ordénalos por su importancia para que en momentos donde tengas que tomar decisiones clave sepas a cuáles darles prioridad.

No siempre se cumplen TODO los objetivos fijados, pero sin duda quieres que se cumplan los que tendrán el mayor impacto, ¿cierto?

Te puede interesar: 10 Ladrones de tiempo que amenazan tu productividad

 

3. No hacerlos específicos

Si no sabes con especificidad el número o cifra a la que tienes que llegar, ¿cómo podrás determinar las acciones necesarias para conseguirlo?

Siguiendo el ejemplo anterior sobre aumentar las ventas, ¿crees que haga mucha diferencia establecer un incremento de ventas anual de 5% o uno del 30%?

¡Claro que sí! Ese numerito define, nada más y nada menos, que el plan de acción o la estrategia que se utilizará para alcanzar el objetivo.

Ese 5% se podría lograr consiguiendo unos cuantos clientes más, pero si se quiere un 30% deberían considerar otras acciones que puedan tener un mayor impacto, como expandirse a otros mercados.

Así que siempre que formules objetivos pregúntate sobre la magnitud esperada, es decir, ¿cuánto?

¿Cuánto quieres aumentar?, ¿cuánto quieres disminuir?, etc.

Pero la especificidad de los objetivos no sólo responde a la pregunta ¿cuánto?, también a otros aspectos como el tiempo: ¿para cuándo esperas cumplir el objetivo? En otras palabras, la fecha límite o el periodo de tiempo que abarcará.

Trata de detallarlo o desmenuzarlo lo más posible (siguiendo el ejemplo anterior: ¿de qué producto/servicio/departamento en específico se busca incrementar las ventas?)

 

4. No saber medirlos

Puede que tus objetivos sean lo suficientemente específicos, pero al final del día necesitarás algún instrumento de medición que compruebe si el objetivo se está cumpliendo en tiempo y forma.

¿Puedes acceder a esos indicadores?

A menudo, los problemas comienzan a la hora de monitorear y evaluar el cumplimiento de los objetivos. O nadie se tomó la molestia de medirlo, o las mediciones no concuerdan entre sí, entre otros problemas.

Es algo que sin duda pasa y que querrás tenerlo en mente desde el inicio: una medición acertada y parcial.  

 

5. Establecer objetivos que no sean relevantes

La práctica de pensar, formular y comunicar los objetivos no es lo más divertido del mundo. I get it.

Se suele ver como un “must” o como una actividad más del montón, y debido a esto, muchas veces se fijan objetivos por el simple hecho de fijarlos y poner check en la lista de pendientes.

Pero resulta ser que esos objetivos realmente no contribuyen o impactan directamente al fin deseado.

Por eso, siempre pregúntate por qué quieres alcanzar cierto objetivo. 

Te platicaré una anécdota que me ocurrió como consultora de marketing digital.

Recibí una llamada del director de esta compañía B2B (business to business) comentándome que su agencia digital no le servía de nada y solicitando mi apoyo para ver qué podría estar pasando. Lo primero que hice fue preguntarle: ¿Cuál es el propósito de tener a esa agencia o para qué la contrataste?  –”Pues para tener presencia en Internet y así poder vender más, pero no ha servido”, me dijo.

La segunda pregunta que le hice dio como respuesta la prueba ferviente de este error: ¿Y cuáles son los indicadores que te reporta tu agencia mes a mes?, le pregunté. –”Engagement en redes sociales, tráfico a la página web, clics…”, me respondió.

No me quedó de otra más que decirle: “Mira, esas métricas son secundarias y no necesariamente se traducen en ventas, y ya estás siendo testigo de eso. Ellos tendrían que orientar su estrategia y los indicadores a ventas, o por lo menos, entregarte una lista de leads o prospectos calificados y contactables que se hayan generado a través de los diversos canales digitales que te están manejando. De ahí, tu equipo de ventas los podrá contactar para cerrar la venta”.

Esa llamada hizo la diferencia.

Y no estoy diciendo que el error haya sido del director o de la agencia. El asunto es que se debe comunicar claramente el objetivo deseado a todos los colaboradores o proveedores involucrados y asegurar que las métricas que éstos reportan realmente estén alineadas con el resultado final deseado.

Y como este ejemplo podría platicarte varios casos en donde los objetivos que se habían planteado no contribuían en gran medida –o de ninguna forma– al resultado final esperado.

Pasa, sí pasa.

 

6. Fijar objetivos que no sean realistas o nada retadores

Exacto. ¡Los extremos siempre son malos!

En el establecimiento de objetivos suele ocurrir cualquiera de estos dos casos:

  • O los objetivos están demasiado fáciles de cumplir y no son nada retadores. Esto básicamente se traduce en poco crecimiento y competitividad.
  • O no están basados en históricos y sólo fueron fijados poniendo una meta random que no es nada realizable o viable. Esto otro provoca frustración, estrés, y falta de motivación necesaria para cumplirlos. La gente que carga sobre sus hombros este tipo de objetivos inalcanzables termina renunciando al objetivo (o al empleo como tal).

 Así que asegúrate de que tus objetivos tomen en cuenta los históricos para que sean alcanzables, pero también hazlos lo suficientemente retadores para que saquen lo mejor de ti o de tus colaboradores.

 

7. Establecer objetivos que no puedas controlar

Suena como algo lógico, ¿no?

Pues te diré…

Hay factores externos sobre los que no tendremos injerencia o cosas que de plano no están bajo tu control.

Así que evita a toda costa este tipo de objetivos y siempre que puedas cuestiona: ¿qué puedo hacer yo para impactar ese objetivo? Si la respuesta es “nada”, pues entonces simplemente no debe ser tu objetivo.

 

8. Plantear los objetivos de forma negativa

Una de las mejores prácticas al momento de establecer objetivos es formularlos como un enunciado positivo, pues recuerda que se trata de una proyección de lo que se quiere lograr en vez de lo que se quiere evitar.

 

9. No escribir los objetivos

Cuando se trata de cumplir objetivos no hay nada que sea “obvio” o de “sentido común”. Las palabras se las lleva el viento.

Es importante que los objetivos no sólo estén en tu cabeza, sino por escrito.

 

10. No tenerlos presentes todo el tiempo

No quieres que tus objetivos queden en el olvido como ocurre con muchos de los propósitos de año nuevo, ¿cierto?

Esto sucede porque sólo se tienen presentes durante un periodo muy corto de tiempo (al inicio) y después se van quedando en el olvido.

Aunque lleguen nuevos pendientes, retos o dificultades, es importante no quitar el dedo del renglón y recordar que hay un objetivo por cumplir frente a ti.

Si se trata de objetivos personales, puedes anotarlos en tu agenda y revisarlos día con día, o bien, crear un Dream Board con imágenes que te recuerden a cada uno de estos objetivos.

Por otro lado, si se trata de objetivos laborales, es importante que los comuniques de forma asertiva al resto de tus colaboradores y te asegures de que cada uno de ellos comprenda la esencia e importancia del mismo.

Puedes incluso colocarlos en algún sitio visible como un pizarrón, una pared, una pantalla, etc.

Lo que no se tiene presente, se olvida.

 

11. No apoyarlos con un plan de acción

El establecimiento de objetivos, aunque contribuye en gran medida a la viabilidad del objetivo, no la garantiza como tal. ¿Por qué? Porque falta la otra mitad: respaldarlo con un plan de acción.

Así que es indispensable que, además de establecer objetivos, clarifiques lo siguiente:

  • ¿Cómo le vas a hacer para cumplir ese objetivo?
  • ¿Cuál es la estrategia que usarás para cumplir ese objetivo?
  • ¿Qué actividades debes llevar a cabo de forma diaria, semanal o mensual para acercarte a ese objetivo?

Estas publicaciones te pueden guiar para alcanzar tus metas y cumplir tus objetivos:

 

Establecer objetivos inteligentes es el primer paso para alcanzarlos

Ahora que hemos comentado los errores más comunes a la hora de establecer objetivos, ya puedes realizar los ajustes necesarios a tus objetivos actuales o crear nuevos tomando en cuenta estos consejos.

También te servirá tener a la mano la siguiente infografía para asegurarte de que tus objetivos sean S.M.A.R.T.:

Objetivos inteligentes SMART - Establecer objetivos

¡Es momento de convertir tus objetivos en realidades!

Comparte esta publicación con los contactos que sepas que les puede servir.

Y si te gustaría que te avisara cuando publique nuevos contenidos como este, sólo suscríbete aquí:

Suscríbete para revelar Tu Mejor Yo

Te compartiré 1 correo semanal con contenidos exclusivos que te guiarán para desarrollar tu mejor versión.

¡Listo!

Antes de que te vayas, tengo una pregunta para ti:

¿Cuál crees que el mayor reto al momento de cumplir objetivos?

¡Compártelo en los comentarios de la publicación!

 


Vota este artículo:
[Votos: 5 Promedio: 5]

3 Comentarios

  1. Lo guardaré para futuras referencias! Para mí lo más difícil de cumplir objetivos son las complicaciones que ocurren sobre la marcha y el tener que seguir adelante apesar de ello. Saludos!!

    1. ¡Hola Mau! Estoy de acuerdo contigo, todo objetivo trae sus complicaciones en el proceso, pero justo ahí es donde demostramos nuestra capacidad de ser perseverantes a pesar de las dificultades.

      Algo que a mí me sirve es siempre tener en cuenta la motivación o el porqué del objetivo. Me ayuda a tener presente la importancia de seguir esforzándome por conseguirlo.

¡Me encantaría escuchar tu opinión!