Supéralo: No existe la perfección

Esta publicación es una transcripción de un episodio del podcast «Revela Tu Mejor Yo». Para vivir la experiencia al máximo, te recomiendo escucharlo directamente en este reproductor:

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Transcripción del Podcast:

Y pues… llegó el momento: el momento de lanzar mi propio podcast.

El momento de pelearme con el Sr. Perfeccionismo y decirle: “No querido. No me voy a esperar a que el guion quede perfecto, a que llegue el día perfecto, y a que tenga el podcast perfecto. ¿Por qué sabes qué? No existe la perfección.”

Esta imperfecta a la que estás escuchando es Mayneza, y este podcast tiene el objetivo de empoderarte para que puedas liberar tu mejor versión.

Yo no quería sacar este podcast hasta que todo fuera perfecto, porque lo admito: soy bastante perfeccionista.

Y pensándolo bien, creo que esto es algo que no sólo me pasa a mí y por eso decidí que fuera el tema del primer episodio.

¿Te has preguntado cuántas veces has pospuesto algo que realmente querías hacer porque según tú no era el momento perfecto o porque las circunstancias que considerabas propicias, no se dieron?

El perfeccionismo es la causa #1 de la procrastinación.

Tendemos a posponer pensando que con el tiempo las cosas terminarán estando justo como queríamos.

Pero, ¿sabes algo? Se logra más empezando y aprendiendo sobre la marcha, que cruzándote de brazos esperando a que los sucedan los milagros.

El ser humano no es perfecto en su naturaleza, ni nunca lo será. Pero sí es perfectible.

Va de nuevo: el ser humano no es perfecto en su naturaleza. Ni nunca lo será. Pero sí es perfectible.

¿Perfectible? Perfectible, en términos simples, es que puedes ser una mejor persona que la que fuiste ayer.

  • Que puedes superarte a ti mismo
  • Que puedes hacer que tus errores sean tus maestros para alcanzar el éxito
  • Que puedes convertir tus debilidades en fortalezas
  • Y que puedes romper tus propios paradigmas para crear nuevas realidades

Como que no suena tan mal esto de ser perfectible, ¿cierto?

¿Entonces por qué nos enfrascamos en la idea de querer ser y hacer todo perfecto?

Esto no te lleva a ningún lado más que a frustrarte, a sentirte mal contigo mismo, y a procrastinar tus proyectos o sueños.

En cambio, el admitir que somos seres perfectibles nos da la llave para crecer constantemente y liberar al gigante que todos llevamos dentro.

Ese gigante, que sólo sale a través del esfuerzo, cayéndote y levantándote; corrigiendo sobre la marcha. ¡Eso sí te llevará lejos! Porque así es como se viaja hacia la versión ideal de ti mismo:

  1. Comenzando
  2. Intentando
  3. Aprendiendo
  4. Y mejorando.

Y después, se repite: intenta algo nuevo, aprende de la experiencia, y mejora.

Sé que quizás puedes estar pensando: “Pero Mayneza, a mi lo que me frustra es que si hago algo hoy, que si lo intento, después me va a dar pena eso primero que hice. Porque pues como ya habré mejorado, eso que ya dejé hecho va a tener muchas carencias. ¿Y si mejor me espero a que tenga el nivel necesario, o los recursos, o el tiempo, o el know-how…?”

A ver. Yo también me he sentido así. Y te lo digo de una vez: ¡claro que te va a pasar! Con el tiempo, te vas a dar cuenta que ahora eres más capaz que lo que fuiste ayer, y que hoy podrías haber hecho algo mejor que lo que hiciste ayer.

Pero espera. ¿Por qué debería frustrarnos esto? ¡Al contrario!

Si somos capaces de poder detectar áreas de oportunidad y autocriticar algo que hicimos anteriormente es porque, evidentemente, hemos crecido. ¡Y eso debería alegrarte! Ahora puedes ver qué fue lo que faltó para poderlo haber hecho mejor. Y si lo vuelves a intentas, ¡claro que va a salir mejor!

Pero ahora imagínate que nunca hubieras empezado, que ni siquiera lo hubieras intentado. ¿De dónde podrías aprender? ¿De donde podrías tan siquiera partir para mejorar? ¿Me explico?

Nada debería de darte más gusto que ver que te has convertido en una mejor versión de ti mismo. Qué no eres la misma o el mismo que eras ayer. Te has superado. ¡Hoy eres mejor! Y lo más importante: sabes que aún puedes ser mejor.

Ese es como ese mindset con el que deberíamos de vivir, ¿no? La mentalidad con la que nos deberíamos despertar cada mañana, ávidos de aprender, para al día siguiente poder aplicar lo aprendido y dormirnos siendo una mejor persona.

¡Este es un proceso que enamora! Que contrario a lo que causa el estar obsesionados con la perfección, este te alienta a seguir luchando.

Entonces… Quiero que ahora dediques un tiempo y pienses; reflexiones:

  • ¿Qué estás posponiendo, ahorita, que sea importante para ti?
  • Y… ¿por qué lo has estado posponiendo?
  • Estás esperando el momento perfecto para qué. ¿Para empezar tu propio negocio? ¿Para cumplir tu sueño? ¿Para decirle a alguien lo que sientes?

Piénsalo.

Y si crees que no es el momento ideal, y si crees que no tienes los recursos, y si crees que no eres lo suficientemente bueno… entonces, querido empoderado, sólo estás inventándote excusas, pues quien quiere, encuentra un medio, quien no, una excusa.

Y de lo único que te vas a arrepentir mañana, no es de que no haya sido perfecto lo que hagas, sino de que ni siquiera lo intentaste.

Tan sólo piensa en cuántas cosas no se hacen en este mundo simplemente porque la gente está esperando el momento, el lugar y las circunstancias perfectas.

¿Pero te digo algo aquí entre nos?

El mundo real no premia a los perfeccionistas, premia a las personas que hacen las cosas. Y la única manera de hacer las cosas es siendo imperfecto el 99% del tiempo.

Un ejemplo de ello es este podcast, que claramente, no planeaba sacar hoy; sino cuando llegara ese momento en el cual todo se alineara, según yo, y yo me considerara lo suficientemente buena para ello.

Pero, me temo que ese momento nunca iba a llegar… así que pues, ¡empecé hoy!

Y de verdad espero que este episodio te haya servido para reflexionar y motivado a ir tras ese proyecto, tras esa meta, o tras ese sueño que quizá habías dejado en stand by esperando a que se dieran las circunstancias propicias para ello.

Pero recuerda, que esas circunstancias no llegan por arte de magia, TÚ LAS CREAS.

TÚ, LAS CREAS.

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